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“Pecado grave provocar la esterilidad”

Foto: Hugo Camacho

Iris Mayumi Ochoa Herrera / Diario de Querétaro

La familia pequeña no vive mejor, no es signo de felicidad y la sociedad y la experiencia nos dice que no, afirmó el vocero de la Diócesis de Querétaro, Martín Lara Becerril, quien dijo que al hombre no le corresponde provocar su esterilidad, ya que la fecundidad es una bendición de Dios; esto al respecto de la homilía que el Papa Francisco ofreció el martes en El Vaticano, donde señaló que el diablo quiere la esterilidad del hombre para que viva de una manera egoísta.

Explicó que la Iglesia católica tiene como fundamento la Biblia y en ella se narra que Dios hizo al hombre y a la mujer para ser fecundos, por tanto participar de ella es formar parte de una bendición, por lo que si alguno provoca la esterilidad para perder la condición de fecundidad, cae en una falta grave.

“Cuando la mano del hombre interviene para provocar la esterilidad en el hombre, es privarlo de toda la fecundidad y de la bendición de Dios, sin embargo, aunque el hombre intervenga de una manera difícil, dios sigue manteniendo su fidelidad, la esperanza y la confianza en el hombre. Dios no retira su mano y su espíritu del hombre ayunque haya hecho algo que le provoque la esterilidad, dios le sigue amando y le sigue queriendo”, afirmó Lara Becerril.

Dijo que pese a que muchos años el eslogan “La familia pequeña vive mejor”, fue un dicho que impactó en la sociedad, está demostrado que no se cumple fielmente, toda vez que las personas que tienen uno o dos niños, si bien tienen la posibilidad de dotar de más bienes materiales a sus hijos, eso no garantiza que cuenten con el afecto de sus padres.

En este sentido, el vicario general de la Diócesis de Querétaro, señaló que el diablo si puede provocar estas situaciones, ya que siempre busca causar el mayor daño posible al hombre, sin embargo, tampoco se podría generalizar que todos los actos de infertilidad son por una cuestión maligna.

Reiteró que aquellos hombres y mujeres que provocan una infertilidad a través de un método anticonceptivo, comenten una falta grave, porque desde el punto de la teología cristiana, el cuerpo no puede ser mutilado y privado de las cosas que han sido dotadas por la naturaleza.

“Desde el punto de vista de la teología cristiana el cuerpo del hombre no puede ser mutilado, ni privado de las cosas que han sido dotadas por la propia naturaleza y voluntad de Dios, habrá situaciones médicas que son muy acuciosas pero cuando son médicas diríamos no aplica lo moral, pero cuando la persona está sana, entonces lo que manejamos es un profundo respeto al cuerpo humano”, concluyó.

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