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Papa Francisco obtiene renuncia del Gran Maestro del Orden de Malta

La autoridad suprema del Sumo Pontífice no se discute. Éste es el sentido de la iniciativa del papa Francisco, quien después de las tensiones de las últimas semanas decidió intervenir directamente para pedir, y obtener naturalmente, la renuncia del Gran Maestro del Orden de Malta, el inglés Matthew Festing, el cual formalizará su dimisión este fin de semana ante el Soberano Consejo del Orden. Y no importa que, según los estatutos del Orden, una vez elegido el Gran Maestro debería permanece de por vida en su cargo, como el Papa.

Matthew Festing se había revelado la semana pasada al jefe de la Iglesia católica, declarando públicamente que el Pontífice debía “permanecer fuera de nuestras cuestiones internas”. Una actitud inédita en la casi milenaria historia del Orden. El motivo era la decisión de Francisco de instituir una comisión para investigar las modalidades de la destitución del Gran Canciller del Orden, el alemán Albrecht Freiherr von Boeselager, acusado de no haber impedido la distribución de profilácticos en África, a pesar de que esta acción habría tenido por objeto frenar el contagio de “SIDA”.

El Gran Canciller se negó a renunciar a su cargo, como se lo había pedido el Gran Maestro que contaba con el apoyo del patrono del Orden, el cardenal estadunidense Raymond Leo Burke, desde siempre, por otra parte, hostil a las “aperturas” de Francisco como la relativa a la posibilidad de comulgar para los divorciados vueltos a casar, entre otras.

El Gran Maestro volvió a pedir a Boeselager su renuncia, recordándole su promesa de obediencia, pero el Gran Canciller se negó nuevamente, dando lugar así al proceso disciplinario que llevó a su destitución.

De ahí la decisión de Francisco de crear la comisión de investigación para verificar si la destitución había sido motivada debidamente. En practica, Boeselager fue acusado de apoyar la distribución de condones en algunas zonas de África, en donde el “SIDA” se ha difundido de manera particular. Una acción que estaría en contraste con la doctrina de la Iglesia.

Cabe señalar que algunos ambientes de la Iglesia, y el mismo papa Francisco, son favorables “oficiosamente” al uso del profiláctico en casos como el que tiene por objeto frenar el contagio de “SIDA”.

La también inusual decisión del Papa de pedir, por no decir exigir, la renuncia al Gran Maestro del “Soberano Orden militar y hospitalario de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta” (este es su nombre original), fue tomada tras la rebelión de Festing a la iniciativa de formar la Comisión de investigación para verificar si la destitución del Gran Canciller había sido motivada correctamente. Comisión con la cual –afirmó el Gran Maestro- “no tenemos ninguna intención de colaborar”. El Gran Maestro pago muy caro su rebelión, mientras que el Gran Canciller destituido reingresa al Orden por la puerta principal.

El comportamiento, como trascendió en fuentes del Vaticano, había provocado la ira de Bergoglio, quien no soportó la insubordinación, y el tono de la misma, por parte del Gran Maestro del Orden de Malta, una institución creada en el siglo XI con finalidades de asistencia sanitaria, reconocida por 120 países y como sujeto de derecho internacional.

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