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México y Estados Unidos pactan estrategia conjunta frente a crimen organizado

Corrientes de vientos encontrados zarandearon durante los primeros minutos de vuelo al poderoso avión. Se abría paso entre bancos de nubes. Horadaba ese horizonte. Buscaba -con algo muy parecido a la ansiedad- atmósfera limpia, libre.

Y no se cumplían todavía los 20 minutos de vuelo cuando aparecieron en la cabina de los reporteros el canciller Luis Videgaray Caso y el vocero presidencial Eduardo Sánchez. De golpe y porrazo los periodistas se pusieron en estado de alerta. Saltaron de sus asientos y se arracimaron en derredor del Secretario de Relaciones Exteriores. Sin más, sin apenas un saludo el responsable de dar vida a la Política Exterior de México se dio a la tarea de explicar las aspiraciones, las ambiciones, las realidades y las oportunidades que pueden derivarse del viaje del presidente Enrique Peña Nieto a Francia y horas más tarde a la reunión del G-20 en Hamburgo, Alemania.

Le hace falta al cómodo -estricto- T.P.01 un magna voz. Uno que permita al compareciente dirigirse por igual a todos los reporteros. Y que éstos puedan, desde su asiento enterarse de sus graves comunicaciones.

“Lo que hace falta es un avión con una sala de conferencias muy cómoda”- determinó con el aire dominante que le caracteriza el columnista Rafael Cardona. Veterano informador Rafael Cardona está en la nave en calidad de invitado del presidente Enrique Peña Nieto.

Juan Carlos Morales -el infatigable fotógrafo personal del presidente Peña Nieto- casi se montó en los hombros de los reporteros que cercaron a Luis Videgaray. Juan Carlos se despatarró sobre dos asientos para conseguir las gráficas deseadas. Algo semejante hizo Gustavo Camacho junior. Y no sudaban menos los camarógrafos Joel Badillo, Jorge Puig Mirón y Víctor Antonio Castillo. Roce, presencia de la epidermis del vecino. Los reporteros contienen el aliento. Luis Videgaray Caso tiene la palabra.

Diplomacia acorde con los tiempos. Lejanos los de Luis Echeverría que traía de un lado a otro a don Emilio O. Rabasa. Hasta llevarlo al voto terrible de “Sionismo es Racismo” en el seno de la Organización de las Naciones Unidas. Voto -condena- que irritó profundamente al Gobierno de Israel que mostró su rencor al decretar el costoso “Boicot Turístico” a México. Décadas de muestras de su encono. No fue sino bien corrido el Gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari que el Gobierno judío halló saciada su sed de venganza.

Luis Videgaray Caso -individuo de evidente, notable inteligencia y preparación- es cauto. Sentido común revelan sus palabras. “No se debe esperar mucho del encuentro de los presidentes Peña Nieto y Trump en Hamburgo. Importa y mucho ¡desde luego! Pero no derivará en acuerdo. Cita útil. Parte del trato entre líderes de dos naciones. Con seguridad a ambos importa…

El secretario de Relaciones Exteriores -abogado por la UNAM, Economista por el ITAM y archi-reconocido por los saberes que perfeccionó en el Tecnológico de Massachusetts- no da paso en falso. No se expone.

Años atrás, cuando el presidente Echeverría pregonaba a los cuatro vientos que ya era hora de que México saliera de la órbita geopolítica y económica de Estados Unidos y se preparaba para viajar a la China Popular de Mao Tse Tung, la víspera de aquel viaje llegó a México David Rockefeller. El poderoso señor del Chase Manhattan Bank. “Almorzamos en Los Pinos. Platicamos”- dijo Echeverría. De aquel viaje por el Lejano Oriente se trajo a un grupo de niños que envió a Oaxaca a estudiar zapoteco.

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