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La felicidad no existe como concepto: UAQ

Por Abel De la Garza / Diario de Querétaro

La felicidad no existe como tal, o no al menos como un estado permanente de ánimo, afirmó el catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Francisco Javier Méndez Pérez, sin pretender parecer detractor.

Al menos en materia social, señaló que, para medir la felicidad de una persona, se puede tomar solo su semblante o irse al extremo de todo el análisis de su vida y luego compararla con otras personas de su entorno, que necesariamente tendrían que pensar como ella piensa para establecer un parámetro o una media.

Esto al explicar que quienes pretenden colocar a un país arriba de otro por un estado emocional, tomándolo en cuenta como una estadística comparativa, cae más bien en el ámbito de lo económico y político, que en el verdadero interés de conseguir más sonrisas en cada sociedad, por lo que no se debe tomar como una verdad absoluta.

“Como sujeto de estudio social no existe, como un elemento en materia económica podría ser un índice de satisfacción que tiene la población con su entorno; como el desempeño de su gobierno y la perspectiva que observa para su futuro. En otra materia es muy ambiguo, es un concepto muy local, cultural, que depende de diversos factores”, señaló.

Justamente en el marco del Día Internacional de la Felicidad decretado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para este 20 de marzo, se puede hacer un comparativo con el año anterior en donde México pasa del 23 al lugar 46 en cuestión de ser un país feliz, y solo se necesitó un factor de cambio: la pandemia, que después de un año, como tal, ya no es lo que preocupa a las familias, sino el desempleo.

“La felicidad al día de hoy está seriamente amenazada. El camino hacia la misma requiere de valores fundamentales como la amabilidad y la compasión, especialmente en tiempos de crisis como la pandemia del #coronavirus”, expone la ONU.

Por ello, medir la felicidad y a nivel grupal es una cuestión prácticamente imposible; y aún, logrando agrupar factores, al momento de comparar Argentina con Dinamarca, se puede apreciar que no hay ni las mismas costumbres, ni son los mismos satisfactores los que impactan en el sentimiento de felicidad.

Y es que cada localidad siempre será diferente por razones culturales, sociales, económicas, usos y costumbres, nivel socioeconómico, educativo, religión, salud, momento histórico que se viva, conocimientos de otros pueblos, región geográfica y hasta nivel de conformismo, consideró el especialista.

“Lo que con esto quiero decirte es que lo que a un pueblo hace feliz, a otro lo puede hasta incomodar”, aseveró el sociólogo al mencionar que a quien hace feliz la estadística es a los gobernantes de los países que quedan siempre en los primeros lugares, que suelen ser los nórdicos.

El profesor de licenciatura y posgrado, señaló que los sentimientos como la felicidad, el amor, el odio, la tristeza, suelen tratarse como estados permanentes, cuando solamente forman parte del día a día, y a veces ni eso.

Lo trascendente sería que se tomaran decisiones económicas y de impacto, considerando a los sentimientos como un factor determinante, por lo que el índice de la ONU solo refleja un momento preciso de un grupo social, y no debería realizarse una lista de posiciones.

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