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Iztapalapa y Atizapán, zona minada de Covid

Foto: Daniel Galeana

Por Claudia Mendoza  / El Sol de México

Vivir en Iztapalapa y en Atizapán, los municipios de más contagios y muertos por Covid-19 en nuestro país, deja una gran cicatriz en sus moradores imposibles de olvidar, pues el que no ha enfermado dos veces ha perdido a un ser querido.

La pobreza y la desinformación hacen aún más fuerte al coronavirus en regiones como Iztapalapa, en Ciudad de México, y Atizapán Santa Cruz, en el Estado de México. El primero es el municipio con el mayor número de contagios en el país, con 72 mil 884; y el segundo el que mayor mortalidad tiene, pues de cada mil habitantes han muerto 14 personas.

En el caso de Iztapalapa el número de contagios llega a ser mayor que al de países como Rumania, en Europa, que con una población de 19.3 millones de personas, hasta el momento reporta 34 mil 903 personas infectadas.

Pero este municipio, el más poblado del país, con 1.8 millones de habitantes se cuece aparte. Tiene en su territorio a la Central de Abasto, que distribuye la mayor parte de los alimentos hacia los mercados de la Ciudad de México y aquí, precisamente, se dio un foco de contagio en abril pasado, entre sus comerciantes, mismos que viven en las inmediaciones.

Según el señor Carlos Brito, de 80 años, residente de la colonia Los Ángeles Apanoaya, Iztapalapa, antes de contagiarse de Covid-19 y de haber pasado 12 días en el complejo hospitalario Citibanamex, no temía tanto a la enfermedad. Piensa que posiblemente se contagió mientras reparaba un refrigerador industrial o dando clases de boxeo.

“Ahora sí tengo ya más miedo, no quiero que se me acerque la gente y yo mismo le digo al cliente cuando llego que se ponga el cubrebocas, porque llegó a la casa del cliente a arreglar el refri y me reciben sin cubrebocas y yo le pregunto a la señora: ‘¿señora qué no usa cubrebocas?’, ‘no, estoy aquí en mi casa, en mi casa no lo uso’, pero le digo: ‘así como me está recibiendo a mí, llega el del agua, el del gas, el de las pizzas, está usted recibiendo a personas que tal vez vengan infectadas. ‘Ay de veras, en eso no había pensado’, y va corriendo a ponerse el cubrebocas”.

Comenta a El Sol de México que siempre ha sido optimista, que nunca pensó en que podría morir debido al Covid-19; “salí yo más optimista (del hospital) y digo si ya me dio una vez, de la segunda también voy a salir adelante, no me deprimo, sí me da miedito, pero me cuido, y yo mismo me doy la idea de que si me vuelve a dar me vuelvo a salvar otra vez”.

Por ahora el señor el señor Brito, sólo trabaja hasta las 3 de la tarde, ha dejado para después las clases de box que da a unos ocho jóvenes, que lo obligan a hacer ejercicio y que lo hacen sectnirse “chavo”. Esperará a que el semáforo este en naranja para regresar a esta actividad.

i ya me dio una vez (Covid-19), de la segunda también voy a salir adelante

Carlos Brito / Entrenador de Box

EL CASO DE CLAUDIA

Claudia es vendedora de una tienda de perfumes y por ahora trabaja desde casa. Se contagió de Covid-19 dos veces, una en agosto y la otra en septiembre. Ambas veces duró 10 días internada en el Citibanamex. La segunda vez que enfermó, dice, fue porque se deprimió por la muerte de su papá, quien recibía hemodiálisis en el Seguro Social y ahí se contagió de Covid. Lo internaron y al tercer día falleció.

Fueron días muy difíciles porque entre los meses de agosto y septiembre enfermaron también de Covid su hijo, su mamá, hermana, cuñado y dos sobrinas.

Explica con sollozos la lección que le dejó el Covid-19, el enemigo con el que muchos han tenido que lidiar en su vecindario la colonia Era II, Iztapalapa.

“Que todos somos vulnerables. Tú me preguntabas al principio ahora cómo es vivir en una ciudad de alto contagio, ahora estoy con una conciencia de que si yo me cuido, en mis pensamientos, en mis emociones, en lo que como y pues en mi físico, tal vez el virus regrese, pero no va a regresar con la intensidad que me llegó a dar, eso es por la parte física y por la parte personal y de familia, el que tengo que dar mucho a mi familia, esa presencia con mi familia, no sabes cómo lo valoro, amo a mi familia y quiero dar todo de mí para demostrárselos”, menciona.

FOCOS ROJOS EN ATIZAPÁN

De acuerdo con César Martínez Pichardo, docente, promotor de educación artística y vecino de Atizapán Santa Cruz, en el Estado de México, el municipio mexiquense atraviesa por una difícil situación no sólo por el elevado número de decesos por Covid-19 en esa región, sino principalmente por la incredulidad y desinformación que prevalece a casi un año de haber iniciado la pandemia.

“El principal enemigo es la ignorancia de la gente. En el municipio se vive un panorama de incredulidad todavía, pese a todos los decesos y hospitalizaciones que ha habido. En las mismas redes comentan que las acciones preventivas de sanitización de las principales calles del municipio ya no se llevan a cabo debido a que la gente agredía al personal de Protección Civil, que eran quienes realizaban esta labor”, comentó en entrevista telefónica el ciudadano.

Sin embargo, la incredulidad es apenas la punta del iceberg, pues a decir de varios ciudadanos consultados, el problema también radica en la desobediencia por parte de la misma población y hasta en sus creencias.

Incluso ha habido llamados a través de perifoneo a que vaya la gente a un funeral a despedir al amigo, mencionó el promotor de educación artística y vecino César Martínez.

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