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Italianos parten en silencio y sin funeral

El 7 de marzo en Nembro, las campanas de la muerte dejaron de sonar: “Decidimos no tocarlas más desde ese sábado, el día de los cuatro funerales. Habría significado que todo el día estaría lleno del sonido de la sentencia de muerte, y esto habría causado una angustia incalculable para toda la comunidad. Pensamos que era mejor dejar que las cosas sucedieran”.

La pequeña ciudad de Nembro, con sus 11 mil 500 habitantes y numerosas iglesias, todas bajo una sola parroquia, es atendida por cinco sacerdotes. Cuatro se enfermaron, sólo uno quedó en pie, el más joven: Don Matteo, 40 años, originario de San Pellegrino Terme.

Nembro, un pequeño pueblo al este de Bérgamo en la región italiana de Lombardía, puerta de entrada al Valle de Seriana y donde se construyó el casco de velero Luna Rossa, corre el riesgo de pasar de ser un titular a pasar a la historia como la ciudad con el mayor porcentaje de víctimas en esta epidemia. La historia tiende a repetirse: la peste de 1630 acabó con casi las tres cuartas partes de los dos mil 700 habitantes de la ciudad; sólo 744 vivieron para contarlo.

El año pasado murieron 120 personas en Nembro, 10 por mes; ahora 70 han muerto en sólo doce días.

Fui en busca del párroco, pero encontré a su asistente, el cura, Don Matteo Cella, que suele atender a los miembros más jóvenes del rebaño; él me cuenta los recientes acontecimientos terribles: “Desde el comienzo de la epidemia, de acuerdo con las estadísticas de la parroquia, celebramos 39 funerales en la iglesia, 26 en el cementerio, y tenemos 26 fallecidos en espera de ser enterrados.

“Eso llega a 91 personas, sin contar a nadie que haya muerto en los últimos días de los que aún no hemos oído hablar, o incluso de los no católicos”.

El pueblo es como un marco congelado, una visión surrealista: nadie en las calles, las tiendas están cerradas, y los supermercados y la farmacia sólo hacen entregas a domicilio. Hasta hace 15 días, la plaza del Ayuntamiento estaba repleta de niños; ahora no hay un alma a la vista.

Todo está en pausa desde ese sábado, a principios de marzo, cuando el gobierno decidió cerrar la región de Lombardía.

Pero aquí la historia parece extenderse más atrás en el tiempo, y cada día parece cada vez más probable que el hombre llamado “Paciente Uno”, de Codogno en el área de Lodi, sea sólo la primera persona en ser examinada y declarada oficialmente infectada por el coronavirus, pero que la epidemia se había estado extendiendo por algún tiempo.

Don Matteo, subrayando que no es médico y que no desea sobrepasar la marca, se limita a narrar los hechos que han devastado a su comunidad.

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