You Are Here: Home » Internacionales » Investigarán a la esposa de candidato presidencial francés

Investigarán a la esposa de candidato presidencial francés

La política nunca fue un ejercicio que se practicara respetando las reglas del fairplay ni un deporte de caballeros. Winston Churchill incluso la comparaba con las emociones y los peligros de la guerra: “La única diferencia —decía— es que en la guerra podemos morir una vez; en política, muchas”.

La sincronía de tres elecciones capitales en los próximos meses en Europa permitió comprobar que -cada vez con mayor ahínco- los políticos decidieron a recurrir a las mentiras, las denuncias, las acusaciones infundadas, los golpes bajos, la calumnia y el agravio para demoler a sus adversarios. “La política saca a flote lo peor del ser humano”, afirmó con resignación Mario Vargas Llosa después de su frustrada experiencia como candidato en la elección presidencial de 1980 en Perú frente a un hombre de escasos escrúpulos como Alberto Fujimori.

En las últimas 48 horas, Francia acaba de hacer la experiencia del nivel de ruindad que alcanzó este año la batalla por el Palacio del Elíseo.

El candidato presidencial de la derecha conservadora François Fillon fue alcanzado en pleno vuelo por una denuncia, asegurando que su esposa se había beneficiado de un empleo ficticio como su asistente parlamentaria, que le permitió ganar 500 mil euros en ocho años. Ese tipo de trabajo, si bien no es ilegal –pues se trata de una costumbre habitual en la Cámara de Diputados francesa–, no es un modelo de ética política. La legalidad de esa práctica será definida por una comisión investigadora. Pero el aspecto alarmante que significa el uso de esas “bombas fétidas”, como las definió Fillon, es el empleo de la delación como arma de exterminio político. La denuncia incluía las fotocopias de los comprobantes de los salarios percibidos por la esposa de Fillon, que solo pueden haber sido reunidos por alguien con fácil acceso a los servicios contables de la Asamblea Nacional.

En junio último, los partidarios del Brexit—particularmente Boris Johnson y Nigel Farage— habían “inventado” el supuesto costo semanal (455 millones de euros) que tenía para Gran Bretaña su permanencia en la Unión Europea (UE) y el riesgo que significaba la “inminente adhesión de Turquía” a la UE. Esas dos inexactitudes, creídas por 47% de los electores, definieron el referéndum a favor del Brexit.

Durante las primarias del Partido Socialista, que culminarán el domingo próximo, el exprimer ministro Manuel Valls tampoco fue un paradigma de fairplay cuando trató de desacreditar a su adversario Benoît Hamon al denunciar su “ambigüedad” sobre el laicismo, la inmigración y el Islam. Uno de sus colaboradores incluso acusó a Hamon de “ser el candidato de la Hermandad Musulmana”. En un país donde el terrorismo de origen islamista provocó unos 250 muertos desde enero de 2015, se trata de temas extremadamente sensibles que pueden ser tan peligrosos como un proyectil.

Atizar el odio político, social, racial o religioso comienza a ser empleado con asombrosa trivialidad como un arma de destrucción masiva.

© 2015 Powered By Wordpress, ABC Diario de Querétaro

Scroll to top