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Expediente Q «Escándalo»

Los video escándalos sirven a quien los trama para una sola cosa y es para desprestigiar y para aniquilar al adversario, si es que se puede.

Normalmente ese tipo de cosas carecen de un valor jurídico y simplemente tratan de evidenciar un asunto que tienen interés público o electoral, normalmente no se busca justicia.

En el video por todos conocido, donde se entregan varios millones de pesos a dos personas, que ahora sabemos se trata de 2 ex empleados del Senado, entre 2013 y 2014 Rafael Caraveo y Guillermo Gutiérrez es una evidencia mediática que poco aportará a un proceso judicial.

Para el presidente de México, el video escándalo de Lozoya es una muestra de la inmundicia del régimen de corrupción que imperaba, porque todo ese dinero se usaba para comprar conciencias, voluntades, votos. Según la declaración de Lozoya, se utilizó ese dinero para impulsar la llamada reforma energética. Pero la fiscalía General de la República (FGR) asegura que el video no forma parte de la carpeta de investigación del caso Lozoya y que no obra en las pruebas y además en la forma en la que fue filtrado cualquier abogado, sabe que no puede considerarse prueba plena.

Estamos en el país en el que es más importante hacer caer al adversario que hacer justicia y veremos un escándalo más sin que tenga implicaciones jurídicas; en tanto Querétaro, ha salido golpeado.

DE REBOTE

En el no lejano mes de mayo el imprudente presidente municipal de Colón, Alejandro Ochoa, comenzó a repartir despensas según con intención de ayudar a las personas que estaban en medio de una contingencia económica y de salud, me cuentan que elementos de la Fiscalía General del Estado le seguían los pasos y los desafió. Y es que casualmente había elementos de la XVII Zona Militar y no se interrumpió la entrega; días después la entrega de despensas fue entre Ochoa y quien en ese momento estaba al frente de la comandancia de la zona. Ochoa, envalentonado, creyó que era intocable y necesario, nunca entendió que era una insignificante pieza en una cadena alimenticia sin escrúpulos que devora al que no entiende las reglas.

Adán Olvera

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@adanolverar

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