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Expediente Q “Aprobación”

Al parecer la luna de miel ha terminado entre el
gobierno de Andrés Manuel López Obrador y el pueblo bueno, que comienza a
cansarse de algunas acciones del presidente de México.

Según de 2019 a marzo de 2020, la aprobación del
presidente Andrés Manuel López Obrador, cayó un 19 por ciento, de acuerdo a
diversas encuestas; en tanto, la desaprobación aumentó 17 por ciento en ese
periodo, al pasar de 18 por ciento, en 2019, a 35 por ciento, en 2020.

En la guía de trabajo semanal del presidente en
su tierra natal y en su municipio de nacimiento, pudimos ver a un presidente
molesto con la gente que no dejaba hablar al mandatario ante una serie de
reclamos, López Obrador, desencajado, enojado y además casi pidiendo que no le
gritaran porque él les daba dinero.

Que un presidente esté desaprobado no es para
alegrarse, es preocupante porque afecta en la estabilidad, tampoco es para
alarmarse ya que el presidente goza de una importante base que seguramente
estará apoyado y negando la situación o culpando a los conservadores.

El ejercicio de gobierno desgasta, pero más
desgasta la falta de crecimiento y la inseguridad que no se ha podido controlar
en el país, la política de abrazos no balazos, no ha funcionado y la calles
comienzan a resentir el abuso de los delincuentes organizados que avanzan en
sus trapacerías.

Lo que le pasó el fin de semana al presidente en
su tierra es la muestra de un desgaste y de una sopa de su propio chocolate que
al principio de su administración, le pasaba a los gobernadores de los estados
cuando acudía el presidente y eran abucheados.

La autoridad se le respeta, dijo el presidente ya
en un tono molesto, pero en los primeros meses de gobierno puso apodos, se
enfrentó en “Diálogo Circular” con periodistas, con autoridades y con ex
funcionarios.

Los abucheos es algo que se ha normalizado en esta administración y el pueblo puede ya reclamar de diferentes formas a sus gobernados y eso no trae nada bueno.

DE REBOTE

El despido de Aurelio Domínguez como secretario académico de la UAQ tuvo tintes de enfrentamiento, entre grupos al interior de la Universidad y no traerá nada bueno. Hay cosas que se olvidan, pero no se perdonan.

Adán Olvera

[email protected]

@adanolverar

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